Paseos en carreta por los viñedos, vela y piragüismo, una visita a una ganadería convertida en una especie de safari o combinar gastronomía con patrimonio son sólo algunas de las ofertas turísticas de Tierras de Iranzu. Ese enclave, que forman los valles de Yerri, Guesálaz y los ayuntamientos de Abárzuza, Salinas de Oro y Lezáun, atrae cada verano a miles de turistas con una nutrida oferta que combina actividades para niños, adultos y mayores.
Ha sido un cambio producido en el tipo de demanda lo que ha hecho que esta oferta resulte cada día más atractiva, y es que como explica una técnico de una de las asociaciones de la zona, compuesta también por hosteleros y negocios de la zona, Charo Apesteguía, lo que piden los turistas es muy diferente a lo de antaño. “A muchos ya no les basta con ir a la playa a tumbarse, por ejemplo, quieren algo más, experiencias, cosas nuevas y ése es el motivo por el que cada vez vienen más personas a Tierras de Iranzu”.
La gran oferta de actividades mueve a miles de personas a participar en alguna o en varias de ellas cada verano. En esta zona se puede, por ejemplo, visitar diferentes bodegas y queserías con sus consiguientes degustaciones, pero también ir más allá. “Las bodegas ofertan también una visita guiada a los viñedos en segway; o en carreta, que es otra de las actividades con más demanda. O por ejemplo la visita a Patxarán Azanza se completa este año con un recorrido por los endrinos. Es decir, siempre se aporta algo más”, indica la técnico. La visita a las salineras o a una finca ecológica de ganado vacuno, caballar y caprino con la posibilidad de probar in situ la carne son otras de las ofertas de Tierras de Iranzu que tienen gran acogida.
Entre los productos más demandados están también los referentes al pantano de Alloz. Son básicamente tres las actividades que se pueden realizar. Un recorrido en vela, wind surf y piragüismo. “El paseo en vela, en el que se hace un bautismo de navegación, es la actividad más demandada porque además de navegar, se disfruta de un recorrido por el pantano y de las explicaciones sobre los lugares más emblemáticos que se ven”.
Una de las ofertas que se realizó en Semana Santa del 2011 y que se repitió después, es la visita a la ganadería de Alba Reta. Esta experiencia es un importante reclamo turístico. “Funciona muy bien, es una especie de safari por la ganadería”, aclara Apesteguía, que señala que otra actividad con demanda es el paintball.
La técnico remarca que muchas de las visitas cuentan también con una parte gastronómica y es que sin duda, lo que funciona “estupendamente” es el maridaje entre patrimonio y gastronomía. Por ejemplo, a las tradicionales visitas a Santa María de Eguiarte y a Santa Catalina con degustaciones en bodegas Lezáun y Azcona, se han sumado ahora otras dos. “Están empezando a funcionar bien las visitas al románico de Arzoz y Garísoain y a San Pedro de Lezáun con degustación en Sidrería Etxesakan y Bar Aldaia, respectivamente”, explica. A todas estas actividades hay que sumar unas visitas teatralizadas que tendrán lugar en el Monasterio de Irantzu y en las que la demanda ya ha desbordado las previsiones.
A falta aún de datos concretos, Apesteguía también ha constatado que este verano hay más turismo entre semana que en 2010. “La campaña va muy bien y por ejemplo, en las queserías me han transmitido que el año pasado había menos gente entre semana”, indica.
Fuente: noticiasdenavarra.com.